junio 17

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Cómo identificar alimentos que bajan tu rendimiento diario

Escrito por esmaca

junio 17, 2025


Hay días en los que te levantas bien, con ganas, incluso con energía… y a media mañana ya estás medio apagado. O después de comer sientes que podrías echarte una siesta de tres horas. Y lo más curioso es que no siempre es por dormir mal o tener un día complicado. Muchas veces es por lo que comiste, o por cómo lo comiste.

El cuerpo habla. Otra cosa es que lo escuchemos. Y en macrobiótica lo vemos cada día: hay alimentos que te dan estabilidad y claridad mental, y hay otros que directamente te roban energía, aunque a primera vista no parezcan “malos”.

Por eso, más allá de lo típico (evitar el azúcar, el café y todo lo que ya sabemos), hoy quiero contarte cómo identificar esos alimentos que te están quitando rendimiento sin que lo notes.


1. Observa qué pasa justo después de comer

Este es uno de los indicadores más sencillos. Si comes algo y al rato te sientes más lento/a, con la cabeza nublada, con necesidad de dulce, o incluso con desgana para continuar el día… algo no te sentó bien.

No hace falta tener una intolerancia alimentaria para que un alimento te reste. A veces, simplemente no es el alimento que tu cuerpo necesitaba en ese momento.

Un ejemplo típico: comes una ensalada cruda con fruta al mediodía pensando que es “ligera” y a los veinte minutos estás con frío, con hambre o con ganas de azúcar. ¿Ligera? Sí. ¿Equilibrada para el cuerpo en ese momento? No siempre.

Otro ejemplo: Te encuentras con un poco de bajón y como todo el mundo dice te comes un buen pedazo de carne que te dé energía. Pero al rato te entra un sueño terrible, o una sensación de pesadez que ni siquiera es en el sistema digestivo, es como una sensación de no poder moverte de forma ágil. Esto también te tiene que decir algo.


2. Si necesitas café después de cada comida, algo no va bien

Hay personas que no conciben una comida sin su café posterior. No por costumbre, sino porque si no lo toman, se les cae el día. Eso es una señal clara de que la comida no les está dando energía estable, sino todo lo contrario.

Una comida bien equilibrada no debería dejarte con sueño, ni con necesidad de un estímulo externo para seguir funcionando.

Cuando el cuerpo está bien alimentado, con cereales integrales, verduras cocidas, algo de proteína vegetal y alimentos templados, la energía no sube y baja como una montaña rusa. Se mantiene. Y eso se nota.

Cuidado, quien dice café dice un dulce, o dice chocolate. Estos alimentos tienen el efecto de «equilibrar» el desequilibrio que ha generado una comida que no te está dando lo que necesitas.


3. Cuidado con los alimentos extremos (aunque parezcan sanos)

Hay alimentos que en apariencia son saludables, pero que tienen un efecto muy desequilibrante en el cuerpo y, por tanto, en tu rendimiento físico y mental.

Por ejemplo:

  • Frutas tropicales como el plátano o la piña, tomadas de forma habitual en climas fríos.
  • Verduras como el tomate, la patata o la berenjena, que generan más humedad o pesadez interna.
  • Zumos, batidos fríos o smoothies que enfrían demasiado el sistema digestivo.
  • Productos integrales industriales con demasiados ingredientes y azúcares “camuflados”.
  • Abuso de huevos, como esta tendencia de moda de comer uno o más huevos al día.
  • Abuso de alimentos de origen animal en general, también leche y lácteos.

La clave no es si un alimento es sano en teoría, sino si te deja con energía clara y estable después de comerlo. Si no, entonces no es el alimento adecuado para ti ahora mismo.


4. Revisa tu nivel de inflamación

La hinchazón abdominal, la retención de líquidos, los gases o la pesadez después de las comidas son signos de que algo está interfiriendo en tu digestión… y por tanto, en tu capacidad de concentración, en tu descanso y en tu estado emocional.

Un cuerpo inflamado no rinde.
Un intestino sobrecargado no absorbe bien.
Una microbiota alterada afecta directamente a tu estado de ánimo.

Y todo esto empieza en el plato que te pones delante cada día.


5. Hazte estas tres preguntas después de comer

Puedes empezar hoy mismo a observar tu alimentación sin necesidad de apps ni tablas de nutrientes. Solo pregúntate esto al terminar de comer:

  • ¿Cómo está mi cuerpo ahora?
  • ¿Tengo energía o necesito sentarme una hora a digerir?
  • ¿Me siento más estable o más ansioso/a?

Las respuestas te van a dar más información útil que muchos planes de alimentación estándar. Porque no hay un menú perfecto para todo el mundo, pero sí puedes aprender a reconocer lo que a ti te suma y lo que te resta.

Con el tiempo, y el aprendizaje de la macrobiótica, entenderás cuál es el efecto de los alimentos que estás comiendo. Y si estos alimentos no te sientan bien, aprenderás por elegir otros con un efecto más equilibrado, que te traerá de nuevo la energía que necesitas.


Tu nivel de energía no es casualidad, es alimentación

Comer es una de las decisiones más repetidas que haces cada día. Si aprendes a comer desde el equilibrio, desde lo que realmente te nutre, todo cambia: tu energía, tu enfoque, tu descanso, incluso tu ánimo.

Y no, no hace falta hacerlo perfecto. Solo empezar a observar y a ajustar. Y si quieres aprender cómo hacerlo de forma práctica, sin dogmas, pero con una base sólida, apúntate a la formación de ESMACA.
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