Una de las cosas que más me preguntan en consulta y en los cursos es: “Vale, lo de las comidas principales lo entiendo… pero ¿y entre horas qué como?”
Y es una pregunta muy válida, porque muchas veces es en los snacks donde se nos va el equilibrio. Todo va bien hasta que llega el bajón de media tarde o el hambre nerviosa después de cenar. Y ahí es donde aparecen las galletas “saludables”, los frutos secos sin control o directamente el picoteo emocional.
La buena noticia es que se puede picar entre horas sin romper con tu equilibrio energético, sin llenar el cuerpo de azúcar, ni alterar la digestión. Solo hay que tener alternativas a mano, y entender qué tipo de snack necesitas según el momento.
Aquí te dejo una lista de snacks macrobióticos simples, prácticos y de esos que puedes preparar sin complicarte la vida.
1. Tortas de arroz con crema de tahini y miso

Es una mezcla sencilla y muy efectiva para cuando tienes hambre real pero no quieres una comida pesada. El miso aporta un toque salado y el tahini grasas sanas que sacian y calman.
¿Cómo se hace?
Solo mezcla un poco de tahini con miso (opcionalmente añade unas gotas de tu edulcorante favorito si te gusta más sabroso) y unta sobre una torta de arroz integral.
Ideal a media mañana o como merienda salada.
2. Compota de manzana con canela

Un clásico que no falla. Calma, endulza de forma natural y no altera el azúcar en sangre como lo haría una fruta cruda o un zumo.
¿Cómo se hace?
Manzana cortada, un poco de agua, un trocito de piel de limón y canela en rama. Cocinas todo a fuego bajo hasta que esté bien tierna.
Puedes guardar en la nevera y tomar templada. Si le añades unas semillas de lino o un poco de arroz cocido, se convierte en un snack que incluso puede funcionar como desayuno ligero.
3. Té kukicha con unas almendras tostadas

Cuando el cuerpo te pide picar pero no tienes hambre real, muchas veces lo que necesita es calor, presencia y algo de calma.
Una taza de té kukicha, acompañado con un puñadito pequeño de almendras tostadas, puede darte esa sensación de recogimiento sin sobrecargar.
La idea es tomar las dos cosas, el té y las almendras, no vale tomar solo una de las dos. Van juntas!!
4. Bolitas energéticas macrobióticas (sin dátiles ni cacao)

Olvídate de las típicas bolitas de dátiles con cacao. Puedes hacer versiones más equilibradas que no te dejen con más hambre después.
Una idea simple:
- Crema de almendras o tahini
- Copos de avena finos y tostados
- Un poco de sirope de arroz
- Semillas de sésamo o coco rallado
Mezclas, haces bolitas, rebozas y las dejas reposar. Duran varios días en nevera.
5. Caldo de cebolla (sí, como snack)

Pocas cosas reconfortan más entre horas que un caldo suave. Y cuando hay cansancio o hambre emocional, este tipo de snack líquido ayuda mucho más que algo sólido.
Cebolla en juliana, un poco de agua, sal marina y una cocción lenta. El caldo resultante lo puedes tomar en taza, como harías con un café.
Y sí, eso también puede ser un snack. Si la cebolla no te emociona, prueba con zanahoria o calabaza.
6. Onigiri macrobiótico

Un clásico japonés que en la macrobiótica adaptamos mucho. Pequeñas bolitas de arroz integral cocido, con un toque de umeboshi dentro (o un poco de miso), y envueltas en una tira de alga nori.
Lo puedes preparar con antelación y llevar contigo si vas a pasar el día fuera.
En este enlace te paso un vídeo con algunas propuestas
7. Hummus con bastones de zanahoria escaldados

Si te gusta lo crujiente pero sabes que lo crudo no siempre te sienta bien, este es tu equilibrio perfecto.
Cuece ligeramente la zanahoria (solo un par minutos en agua hirviendo) y acompáñala con una cucharada de hummus casero, hecho sin ajo si quieres que sea más digestivo.
Aquí te dejo también cómo hacer hummus y otros patés
Y si no tienes hambre real… no comas nada
Parece obvio, pero es importante decirlo: a veces no hace falta comer entre horas. A veces solo necesitas beber algo caliente, respirar, o mover el cuerpo.
La macrobiótica también enseña eso: distinguir entre el hambre del cuerpo y el hambre emocional. Y darte lo que realmente necesitas.
No es el snack lo que desequilibra, es cómo lo eliges
Tener a mano snacks macrobióticos te permite mantener la estabilidad a lo largo del día, evitar bajones de energía y no llegar con ansiedad a la siguiente comida.
No necesitas preparaciones complejas ni ingredientes raros. Solo atención, presencia y unas pocas ideas claras.
¿Te gustaría aprender más sobre cómo adaptar tu alimentación al día a día sin renunciar al placer de comer bien?
Entonces apúntate a la formación de ESMACA.
Aprenderás a conocerte a través de la comida… incluso entre horas. Dale al botón de aquí abajo
